Las exportaciones de café peruano mantienen un ritmo positivo en los mercados internacionales. Entre enero y mayo de 2026, los envíos alcanzaron US$229,3 millones, un crecimiento de 29% frente al mismo periodo del año anterior, según información presentada por la Asociación de Exportadores (ADEX).
El resultado confirma la importancia del café dentro de la oferta agroexportadora peruana. Además, llega en un momento de fuerte demanda internacional y precios elevados, factores que están ayudando a sostener los ingresos del sector pese a las dificultades climáticas que enfrenta la actual campaña.
Perú ocupa el octavo lugar entre los exportadores mundiales de café verde en grano y el quinto entre los países productores de cafés suaves. Esta posición le permite competir en mercados donde los consumidores buscan cada vez más calidad, origen, trazabilidad y atributos vinculados con la sostenibilidad.
Estados Unidos lidera las compras de café peruano
Estados Unidos se mantiene como el principal destino del café peruano. Entre enero y mayo de 2026, las ventas hacia ese mercado sumaron US$75,5 millones, un aumento de 68,3% respecto al mismo periodo de 2025.
El mercado estadounidense concentró el 33% del valor total exportado. Bélgica ocupó el segundo lugar, con US$32,9 millones y un crecimiento de 77%.
También destacaron Alemania, Colombia, Canadá y Reino Unido.
El comportamiento de estos mercados muestra que la demanda internacional no se concentra en un solo destino. Para los exportadores peruanos, esta diversificación representa una ventaja porque reduce la dependencia de un único comprador y abre oportunidades para ampliar la presencia del producto.
El caso del Reino Unido resulta especialmente llamativo. Sus compras crecieron 491% durante el periodo analizado, aunque partieron de una base menor que la de Estados Unidos o Bélgica.
El café convencional crece mientras cae el orgánico
El avance de las exportaciones no fue uniforme entre las diferentes categorías.
El café convencional generó US$217,7 millones entre enero y mayo y registró un crecimiento de 43%. En cambio, el café orgánico alcanzó US$11,6 millones y sufrió una contracción de 53%.
La diferencia merece atención porque el café orgánico representa una oportunidad de diferenciación para los productores peruanos. En mercados internacionales existe una demanda creciente por productos con atributos ambientales y sociales, pero mantener esa oferta también implica cumplir estándares, garantizar trazabilidad y asumir mayores exigencias comerciales.
El desafío, por tanto, no consiste únicamente en aumentar el valor exportado. También pasa por fortalecer los segmentos de mayor valor agregado y evitar que la oferta peruana pierda competitividad frente a otros países productores.
Menos lluvias ponen en riesgo la campaña 2026
El buen desempeño comercial enfrenta ahora un factor que no depende directamente de los exportadores: el clima.
La escasez de lluvias registrada este año afectó la cosecha y retrasó el inicio de la campaña. En lugar de comenzar en abril, empezó en mayo.
De acuerdo con la información presentada por ADEX, la menor disponibilidad de agua podría reducir la producción alrededor de 20%.
El impacto final todavía dependerá de cómo evolucionen las condiciones climáticas durante los próximos meses. Sin embargo, el escenario plantea una advertencia para toda la cadena cafetalera.
Una menor producción podría limitar los volúmenes disponibles para exportación. Al mismo tiempo, los elevados precios internacionales pueden compensar parcialmente esa reducción y evitar una caída proporcional en los ingresos.
Esta situación demuestra que el desempeño del café peruano está cada vez más vinculado a factores globales. Las condiciones climáticas en los principales países productores pueden modificar la oferta mundial y, con ella, los precios y las oportunidades para los productores peruanos.
Un sector con presencia en 16 regiones
El café no es únicamente un producto de exportación. También representa una actividad económica relevante para numerosas zonas rurales del país.
Su cultivo se desarrolla en 16 regiones. Entre las principales zonas productoras figuran Cajamarca, Amazonas, San Martín, Junín, Pasco, Ayacucho, Puno y Cusco.
Esta distribución convierte al café en una actividad con impacto directo en las economías regionales. Por ello, cualquier cambio en la producción, los precios internacionales o el acceso a mercados puede tener consecuencias para miles de familias vinculadas a la cadena.
Además, la diversidad geográfica representa una oportunidad para posicionar diferentes perfiles de café peruano y fortalecer el segmento de especialidad.
El Perú también busca aumentar el consumo interno
Mientras el café peruano gana espacio en el exterior, el mercado nacional todavía tiene un amplio margen de crecimiento.
El consumo interno se ubica aproximadamente en 1,7 kilogramos por persona al año. Para ADEX, esta cifra representa un desafío, pero también una oportunidad para fortalecer la demanda dentro del propio país.
En ese escenario se lanzó el Pasaporte del Café Peruano, edición invierno 2026, iniciativa desarrollada por Agroideas y ADEX.
El lanzamiento incluyó degustaciones de cafés de diferentes regiones, bebidas de autor, demostraciones de métodos de preparación y exhibiciones realizadas por especialistas y representantes de cafeterías.
La propuesta busca acercar el producto al consumidor y mostrar que detrás de cada taza existe una cadena productiva que comienza en las zonas cafetaleras del país.
¿Qué significa para el Perú?
El desempeño del café tiene una importancia que va más allá del valor exportado.
El crecimiento de los envíos genera divisas, fortalece la actividad agroexportadora y abre oportunidades para productores y empresas que participan en la cadena. Además, una mayor presencia en Estados Unidos y Europa contribuye a posicionar al Perú como proveedor de cafés de calidad.
Sin embargo, los resultados también revelan desafíos.
La caída de las exportaciones de café orgánico, la vulnerabilidad frente al clima y la necesidad de aumentar el consumo interno muestran que el crecimiento debe ir acompañado de mayor productividad, innovación y diferenciación.
Para los productores, esto significa que competir internacionalmente no dependerá solamente de cuánto café pueda producir el país, sino también de su capacidad para ofrecer calidad constante y cumplir las nuevas exigencias de los mercados.
¿Qué puede ocurrir después?
La evolución de la campaña será uno de los principales factores a seguir durante los próximos meses.
Si la reducción de la producción se confirma, el sector podría enfrentar una menor disponibilidad de grano. Sin embargo, los precios internacionales todavía ofrecen un respaldo para los ingresos de los productores y exportadores.
Al mismo tiempo, la creciente demanda de Estados Unidos y Europa abre espacio para buscar nuevos compradores y consolidar mercados existentes.
El reto para el Perú será aprovechar este escenario sin depender únicamente de los precios internacionales. Mejorar la productividad, fortalecer la adaptación climática, desarrollar cafés diferenciados y estimular el consumo interno serán claves para convertir el actual dinamismo exportador en un crecimiento sostenible.
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