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Nuevo Gabinete en Perú: Cambio de ministros para afrontar una crisis múltiple

 Nuevo Gabinete en Perú: Cambio de ministros para afrontar una crisis múltiple

Esta mañana juró el nuevo gabinete del presidente Martín Vizcarra, encabezado por el abogado y político Pedro Cateriano. Junto con Cateriano, ingresan al gabinete 10 nuevos ministros, mientras dos ministros cambian de cartera.

La asunción de un nuevo gabinete responde a una situación de crisis con varias aristas para el gobierno de Vizcarra. La epidemia del COVID-19 está lejos de ser contenida, mientras que las cifras de producción y empleo muestran caídas históricas como consecuencia de la larga y estricta cuarentena, además de la grave situación económica mundial.

En consecuencia, la aprobación presidencial -aunque todavía alta (65%)- muestra una caída sostenida durante los últimos cuatro meses. Por su parte, el Congreso que inició funciones a mediados de marzo sin representación oficialista ha entablado varias disputas con el Gobierno por la reforma política y por proyectos de ley de alto impacto económico y fiscal, así como por el anuncio de hasta seis interpelaciones a ministros del anterior gabinete.

FORTALECER LA POLÍTICA PARLAMENTARIA

El cambio de gabinete y el nombramiento de Cateriano responde, sobre todo, a las aristas políticas de la crisis. Es conocido que, regularmente, en el Perú un nuevo gabinete da oxígeno político y detiene las caídas de aprobación de los presidentes. Asimismo, Cateriano tiene experiencia en el rol de ser primer ministro en la fase final de un Gobierno (entre 2015 y 2016, con Ollanta Humala), donde mostró saber aplicar la zanahoria del diálogo y el garrote de la confrontación.

Con la llegada de Cateriano y de la ex congresista Patricia Donayre como ministra de Desarrollo e Inclusión Social, el presidente Vizcarra buscaría fortalecer su brazo político y su gestión del frente parlamentario. Recordemos, en ese sentido, que Donayre tuvo un rol muy activo en la reforma política en el Congreso anterior y fue una de las protagonistas en la jornada del 30 de septiembre del año pasado que se selló con la disolución constitucional del parlamento. Finalmente, abona a esta tesis que se mantiene en el ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables otra ex congresista y activa vocera política como Gloria Montenegro.

ECONOMÍA: MÁS PESO REACTIVADOR

En cuanto a la crisis económica, la reactivación gana peso como prioridad en este gabinete. Cateriano es más cercano que su antecesor, Vicente Zeballos, a las preocupaciones del mundo empresarial. Cateriano ya ha escrito en un tuit de respuesta al congresista Daniel Urresti (también ex colega de gabinete durante el gobierno de Humala) que espera sumar esfuerzos por “la recuperación económica». Resulta relevante la ratificación de María Antonieta Alva en la cartera de Economía y Finanzas, quien ya ha mostrado disposición a poner freno a los riesgos regulatorios que surgen desde el Congreso e, incluso, desde otros sectores del Ejecutivo.

Probablemente ahora le toque poner énfasis en un impulso del gasto fiscal aún ausente. Las designaciones de otros dos ministros cuyo perfil puede considerarse proclive a la priorización de medidas de contención del daño económico y reactivación de la actividad empresarial (Martín Ruggiero Garzón en Trabajo y Rafael Belaunde Llosa en Energía y Minas) podrían ayudar a armonizar una visión común en el “gabinete económico”.

Ruggiero ha sido el ministro más cuestionado en las horas siguientes a la juramentación por su experiencia profesional previa y por sus críticas a algunas medidas de este gobierno en el marco de la emergencia, a las que consideró en artículos periodísticos como trámites y trabas innecesarios.

Por otro lado, en los ministerios donde se gestiona el detalle “microeconómico” de la reactivación queda el tándem que ya estaba gestionando el proceso. Así, Rocío Barrios pasa a Mincetur desde Produce, y en esta cartera asume quien fuera su viceministro de Producción y MYPE, José Salardi. Más allá de las opiniones críticas que recibió la estrategia de reactivación por fases y el detallismo burocrático que caracterizó su primera etapa, el presidente Vizcarra ha priorizado la curva de aprendizaje ya recorrida.

SALUD: CONSOLIDANDO EL COMANDO

Con el nombramiento de Pilar Mazzetti como la tercera ministra de Salud desde que el COVID-19 llegó al Perú, no se da una renovación, sino que se consolida la gestión y la vocería frente a la crisis sanitaria.

Mazzetti ya dirigía el Comando COVID-19, trabajando y lideraba las gestiones frente a gobiernos subnacionales, con algunos de los cuales tuvo roces importantes. Se ha caracterizado por una vocería cruda y franca, enfatizando las profundas carencias estructurales del sector Salud. Tan importante ha sido su rol que en las últimas horas se ha recordado un lapsus del presidente Vizcarra, quien a finales de abril la llamó “ministra” en una conferencia de prensa.

Con Mazzetti no se reducen las probabilidades de un endurecimiento de las restricciones al libre tránsito y la actividad económica si la crisis sanitaria recrudece tras el final de la cuarentena nacional obligatoria. Sin embargo, dentro del sector privado puede haber mayor certeza de que estas medidas se tomarían por criterios estrictamente sanitarios y no, como algunos críticos del ex ministro Zamora argumentaban, por sesgos ideológicos anti-empresa.

Nuevamente, Vizcarra apuesta por alguien con una curva de aprendizaje ya recorrida en la gestión de la crisis, en lugar de por un cambio radical.

BALANCE: UN CAMBIO DE NOMBRES

A pesar de la gravedad de la crisis en varios frentes que vive el país, el Gobierno ha concluido que necesita un cambio de matices, no uno radical.

El presidente Vizcarra sigue apostando por tecnócratas 2 de carrera, con bajo perfil político, quizás en un intento de compensar la alta rotación de ministros con profesionales que conozcan al menos parcialmente las agendas y prioridades de algunos sectores.

Cambian 10 nombres, pero sobre todo cambian matices: un gabinete un poco más político, un poco más reactivador y, probablemente, un poco mejor articulado que el anterior. No hay mayores sorpresas, pero en tan solo 13 días tendremos el último mensaje a la Nación del presidente Vizcarra, la ocasión elegida en los dos últimos años por el mandatario para lanzar discursos que cambian el escenario político nacional.

 

Nota: LLORENTE Y CUENCA (asuntos públicos)

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